Zapier vs Make en español: cuál elegir para tu negocio

Si has empezado a mirar cómo automatizar tareas repetitivas de tu negocio —pasar un pedido a una hoja de cálculo, avisar por Slack cuando llega un formulario, generar una factura automática— seguro que te has topado con dos nombres: Zapier y Make. Los dos hacen lo mismo a grandes rasgos (conectar aplicaciones para que trabajen solas), pero no son iguales, y elegir mal significa pagar de más o pelearte con una herramienta demasiado compleja para lo que necesitas.

Qué es cada una

Zapier es la automatización sin código más veterana y la más pensada para quien no quiere complicarse: eliges un disparador ("cuando llega un email"), eliges una acción ("crea una fila en Google Sheets") y listo. Es lineal y muy simple de entender a la primera.

Make (antes Integromat) funciona con un editor visual de flujos donde ves literalmente cómo se mueven los datos entre aplicaciones. Permite rutas condicionales, varias acciones en paralelo y manipular los datos con más detalle. Tiene más curva de aprendizaje, pero también más potencia para el mismo precio.

Diferencias que de verdad importan

  • Curva de aprendizaje: Zapier gana aquí sin discusión. Si nunca has automatizado nada, tardas minutos en montar tu primer "Zap".
  • Relación precio-funcionalidad: a igualdad de número de tareas/operaciones al mes, Make suele salir más barato que Zapier, sobre todo cuando el volumen crece.
  • Complejidad de los flujos: si necesitas condiciones tipo "si pasa esto Y esto otro, entonces...", Make lo resuelve de forma visual; en Zapier acabas necesitando varios Zaps encadenados.
  • Idioma y soporte: Make tiene su sede en la Unión Europea (República Checa), lo que en la práctica se traduce en facturación en euros y mejor encaje con el RGPD si es algo que te preocupa.
  • Catálogo de aplicaciones: Zapier conecta con más aplicaciones distintas en total, así que si usas un software muy concreto o poco común, conviene comprobar antes que esté disponible en ambas.

Precios, en líneas generales

Ambas funcionan por "operaciones" o "tareas" ejecutadas al mes, con un plan gratuito muy limitado y planes de pago que suben según el volumen. Make suele ofrecer más operaciones por el mismo precio que Zapier en los planes de entrada, y esa diferencia se nota más cuanto más automatizas.

Importante: las tarifas cambian con frecuencia. Comprueba el precio exacto en la web de cada una antes de decidirte — no te fíes de cifras que veas en artículos antiguos, incluido este.

Entonces, ¿cuál elijo?

  • Elige Zapier si nunca has automatizado nada, quieres resultados en el mismo día y tus automatizaciones son sencillas (una acción dispara otra acción).
  • Elige Make si ya sabes más o menos lo que quieres montar, tus procesos tienen varios pasos o condiciones, o simplemente quieres más margen de crecimiento sin que la factura se dispare.

Para la mayoría de autónomos y pequeños negocios que empiezan de cero, Make suele ser la opción con mejor equilibrio entre lo que puedes hacer y lo que pagas — pero si lo único que quieres es "que cuando pase A, pase B" sin pensarlo mucho más, Zapier te va a ahorrar tiempo de aprendizaje. Si lo que quieres automatizar es concretamente tu facturación, tenemos una guía paso a paso que te puede servir de punto de partida.

Preguntas frecuentes

¿Puedo usar las dos a la vez?
Sí, no son excluyentes. Algunos negocios usan Zapier para lo simple y Make para los flujos más complejos.
¿Hay alternativas gratuitas?
Ambas tienen plan gratuito, pero muy limitado en número de automatizaciones activas y de ejecuciones al mes — suficiente para probar, no para operar un negocio real.
¿Necesito saber programar?
No, ese es justo el objetivo de ambas herramientas: automatizar sin escribir código, aunque Make aprovecha mejor tu tiempo si tienes algo de lógica de "si esto entonces aquello".